jueves, 24 de abril de 2008

PENSAMIENTOS TRASNOCHADOS

En una conversación de sobremesa la otra noche, hice una afirmación temeraria.

Ante mis amigos expectantes y ya algo cansados por lo tardío de la hora, dije:

“Los mitos son tan necesarios porque, entre otras cosas, si no existieran tampoco existiría la razón”.

Es decir, más o menos, que no podríamos ser seres racionales si nuestro mundo interno irracional, no tuviera una puerta de escape o quizás de entrada, quien sabe.

Sin pensamientos no racionales, no controlados por las coordenadas del mundo “real”, seria imposible construir su contrario, es decir el ensamble de las ideas, visiones, percepciones, etc., que nos permiten tener una ilusión de realidad, de pertenecer a un mundo real, tangible, medible.

Razonable, vamos.

Lo curioso es que querer explicar lo irracional, en el sentido de algo que escapa a nuestras medidas sujetorias, es decir, a nuestro control conciente, con ideas racionales, no tienen el más mínimo sentido.

Y además, es aburrido.

Claro, porque si hasta aquello que escapa a la pesada densidad de este por momentos difícilmente soportable mundo también lo pretendemos maniatar con ideas o conceptos altamente racionales, mal vamos.

Pienso que el mundo que esta detrás de los velos de nuestro inconciente, poblado de personajes, historias, mundos y palabras, nos es imprescindible.
Y siguiendo en ese orden de ideas, me parece que de ese mundo oculto depende directamente la existencia de este, aparentemente palpable.

Por eso mismo, afirmo que el género humano jamás podrá prescindir de estas visiones y sensaciones.

Que para muchos estas tomen la forma de religiones, institucionalizándose en
distintas “iglesias”, no es lo relevante.
Es más.
Quizás algún día estas instituciones tiendan a desaparecer. Aunque tengo mis dudas, claro.
Pero aun así, que mas da.
Lo que jamás va a desaparecer (y eso es lo magnifico), es ese espacio de misterio y descubrimiento interminable que hay en nosotros mismos.
Picasso dijo alguna vez: “yo no creo, descubro…”

Ese reverso del espejo, esa otra cara de la medalla. Es allí mismo, tiendo a afirmar, donde se encuentra el cimiento de nuestra condición humana.
Sin eso, no somos.
O en todo caso, seriamos una más de las diferentes especies animales, sin otro aditivo. Somos humanos, y no animales, con todo mi respeto hacia ellos, gracias a que tenemos, entre otros atributos ese esencial, de nuestro inconciente, de nuestros mundos míticos, sueños y pesadillas.
Lo que nos aproxima de las estrellas, a pesar de los males que vemos a nuestro alrededor.

HOY, 21/04/2008

Unas notas rápidas mientras espero en un café, en la vereda claro, porque para poder fumar hay que someterse a esta extraña imposición. Y digo extraña porque en realidad no entiendo a quien puede molestar el modesto y humilde humito que se eleva de mi cigarrillo, cuando la ciudad entera esta inmersa en una humareda gris y opaca.

Uniforme.
Porque el humo volvió hoy.

En realidad solo nos dio un respiro (es el caso de decirlo), ayer, domingo.
Hoy nuevamente nos despertamos en una ciudad invadida por el humo y el olor pestilente.

¿Será ésta una de las plagas que anuncian apocalípticas jornadas?
Seguro que no, claro, pero que tentación la de pensarlo, ¿no?

Y es que en el fondo, uno quisiera que algo de desproporcionado pasara (esta no es más que una palabra que viene bien aquí, dado que reaccionar con fuerza a esta venenosa impostura no tendría nada de desproporcionado…).

Y es que sigo preguntándome donde quedó nuestra capacidad de decir que no, que basta, que esto ya fue suficiente.

La inflación que vuelve mas pobres a los ya muy pobres, los cortes de caminos de días pasados en defensa de intereses de personajes y empresas (extranjeras, monopolios de transgenicos), “el campo”, enriquecidos gracias al monocultivo de soja, que en el mejor de los casos sirve para engordar chanchos en China, y en el peor para fabricar combustibles para que quemen los yankees.

Los choques en cadena a causa de la niebla que produce el humo, con sus muertos y heridos.

El humo en fin que hace mal a nuestros hijos.
Espero secretamente algo, un estallido, un ataque de bronca, no se.

Un taxista antes de ayer auguraba explosiones sociales…esto explota, decía poseído.
Pues no, por el momento.

Otra vertiente de mis pensamientos mientras miro pasar la gente por la vereda va hacia la última charla con mis amigos de la otra noche.
Me doy cuenta que es el arte, entre otras cosas, el que expresa, cuando es verdadero, esa parte de nosotros. El decir sin decir, el sacar para afuera lo que esta allí pugnando por expresarse.

Pero se que eso no es todo.
Que se queda corta la idea.

Me pregunto, ahora juntando ambas reflexiones: ¿estará gestándose en el inconciente de grandes masas de personas atropelladas todo el día y todos los días por la impostura, la mentira, la miseria y la falta de oportunidades, la agresión, las enfermedades, el hambre y la ignorancia sabiamente planificada, la obra de arte magna?

La madre de todas las obras de arte.

El salir hacia fuera de todos esos ímpetus creativos no expresados durante tanto tiempo.
Hacer la “performance” mas gigantesca de la historia dándole una cósmica patada en el trasero a toda esta basura que nos somete, y después sentarse todos juntos a mirar el resultado, mientras nos tomamos un vinito, como para brindar por el buen resultado del “vernisage”.
No estaría mal.

1 comentario:

marrett dijo...

No estaría nada, pero nada mal esa "patada cósmica"...
Yendo al origen de tu mensaje, lo estoy pensando. Es cierto, lo que planteás es muy difícil y hasta ridículo intentar racionalizarlo (nueva palabreja mediática). Pero a la fuerza hay que intentar hacerlo. Claro que, desde un principio hay que aceptar que será imposible dar un concepto preciso.
Pero la idea la planteaste bien y estoy de acuerdo: religiones, arte, sueños, alucinaciones... Lo abstracto es netamente humano y es lo que más nos distancia de los animales.

Un abrazo
Marcelo